Un poco de letras

16.01.2014 20:27

DETALLES

No todos  los días  son iguales, algunos empiezan bien, sin embargo terminan  mal, otros pueden empezar mal, pero terminan  bien, claro  que en términos generales, porque si vamos  a ver los detalles , no hay ningún día , por más problemas que  se hayan presentado, que  no recibamos alguna hermosa sorpresa que nos llene de alegría, a menos que hayamos estado  tan distraídos viendo los aspectos negativos que  no le hemos dado  importancia a las cosas buenas  y sorprendentes que  se nos presentan.

Hay quienes tienen el privilegio de levantarse todos los días muy temprano, privilegio que muchos sienten que es un castigo, y bueno sí, a veces puede parecer así cuando estamos en invierno. Al principio puede  ser pesado,  y más  si tienes la costumbre de acostarte  tarde, porque  al día  siguiente - literalmente - sufres para ponerte en pie, caminas medio sonámbula hasta que refrescas  tu rostro con el agua fría de las mañanas. Todo estos malestares desaparecen  cuando al caminar  por las calles levantas la mirada y ves cómo, poco a poco, se va despejando el cielo  para dejar pasar por sus resquisios esos  rayitos  de luz que durante el día  nos van a alumbrar  y calentar, ese cielo que al tratar  de despejarse mueve sus nubes tan lentamente que  si  no le prestas atención parece como si estuviese inmóvil, hasta  que te das cuenta que, de un momento a otro,  han desaparecido.

¿Quién no se ha quedado mirando detenidamente el cielo por  un largo rato? Todos  en algún momento  lo hemos hecho, sea  por las mañanas, por las tardes o por las  noches, sea  de niños,  jóvenes, adultos o viejos, alguna vez  nos  hemos quedado hipnotizados,  buscando respuestas, belleza, figuras, sí,  figuras. No recuerdo quien, donde, ni cuando, pero  mi memoria  trae  algunas palabras que fueron difíciles de olvidar, y que en una frase se resume en: "vemos lo que somos".

Aquellas figuras que observamos hasta verlas deformadas,  no son más que  el reflejo  de lo que  somos, sentimos, soñamos, pensamos, anhelamos, y que nuestro subconsciente lo saca a relucir de esta manera. Cuando recuerdo estas palabras  me quedo  admirada,  y recuerdo  las  imágenes que  logré observar en mi adolescencia, cuando  me quedaba  mirando  el cielo y buscaba entre  las nubes esparcidas una imagen que me ayudara a sentirme bien, que  me distrajera , que me relajara, era sorprendente. Ahora , aunque  siempre me quedo asombrada de lo maravillosa  que es la naturaleza, a pesar de que me sigue ayudando a adentrarme  en mí  misma y perderme en mis propias cavilaciones, no logro ver  ni formar esas figuras que antaño eran mi deleite, qué  fue  lo que  perdí , qué  es  lo que antes tenía y que ahora  ya no tengo, sentí miedo,  me di cuenta que solo veía nubes moviéndose e imágenes sin sentido. Quizá  ya  no le dedico  el tiempo que antes le dedicaba, quizá tanta confusión hace que solo vea más confusión, solo sé  que empezaré a poner más atención a esos detalles que por el vaivén de la vida había dejado de lado, sonreiré  más, soñaré más, viviré más… esa  es mi meta.     

Volver

Contacto

Julissa Sachún
Callao

Soy egresada de Comunicación Social de la UNMSM.

© 2013 Todos los derechos reservados.

Haz tu página web gratisWebnode